Esto se llama proteger el media ambiente.

La eficiencia energética sube, los costes bajan

Rosas del norte

Len Busch Roses: competitividad gracias al ahorro de energía

Hace un frío inhóspito. 2 grados centígrados. Pero el perfume es embriagador. Las variedades Orlando, Chantelle y Rosita Vendela lo dan todo. Aquí, en el almacén frigorífico de Len Busch Roses en Plymouth, Minesota, las rosas esperan para ser transportadas a sus clientes. Su centro de producción es poco habitual, ya que Minesota no es precisamente famosa por su clima templado, sino que, al contrario, es considerada el segundo estado americano más frío después de Alaska. Aunque el especialista en rosas Busch ya no produce sólo rosas, sino que las plantas de maceta y las flores cortadas ocupan dos tercios de su producción, las rosas siguen siendo el producto estrella.

Len Busch Roses es la única empresa dedicada al cultivo de rosas en EE. UU. fuera de California. Una posición que hay que defender. "Apostamos sobre todo por la calidad y la frescura", explica el gerente Patrick Busch. Es evidente que su planteamiento es el adecuado, pues este cultivador de rosas del norte se está imponiendo a la competencia. Ésta procede no sólo de la soleada California, sino cada vez más de América del Sur: "Es una tendencia que llevamos observando desde hace cerca de 15 años." Y, aunque las rosas sudamericanas suelen presentar una estructura más bonita de las hojas, tienen un perfume más intenso y, por norma general, son más baratas, los clientes permanecen fieles al producto local.

El motivo es, por una parte, la calidad debido a las distancias cortas: las flores se venden en un radio de 300 millas, por lo que llegan frescas a los comercios y conservan su frescura durante mucho tiempo. Por otra parte, los precios de Busch también están a la altura de los de la competencia. Esto se debe al ahorro de energía que obtiene con las planchas alveolares PLEXIGLAS®. Desde 1981, todos los invernaderos de Len Busch Roses son de PLEXIGLAS®, lo que actualmente asciende a un total de aprox. 50.000 metros cuadrados. Los ahorros respecto al vidrio son significativos: "Sólo necesitamos la mitad de los costes energéticos", explica Busch. El ahorro de energía es posible gracias a la construcción termoaislante del material: una plancha doble alveolar consta de dos planchas. La superior se apoya en varias almas de unión que, a su vez, descansan sobre la plancha inferior. Las cámaras de aire cerradas resultantes sirven de capa aislante. Pues el aire que reposa en las cámaras intermedias es un mal conductor del calor en comparación con los cuerpos sólidos. El llamado coeficiente de paso del calor indica lo efectivo que es el rendimiento de este aislamiento. Cuanto más bajo es este valor de transmitancia térmica, mejor es el aislamiento térmico. El valor de transmitancia térmica de 2,5 para las planchas dobles alveolares PLEXIGLAS® es especialmente bajo. En cambio, el valor de transmitancia térmica de 5,8 para un acristalamiento simple es más del doble.

Patrick Busch ve más ventajas: "Los gastos de mantenimiento de este material son muy reducidos, a lo que hay que añadir su resistencia al granizo. Esto es muy importante en esta región, porque graniza a menudo." También el tema del rendimiento luminoso es relevante y un criterio decisivo para el uso de PLEXIGLAS®. "Precisamente las rosas necesitan mucha luz para lograr un crecimiento óptimo, aunque también los tulipanes, las gerberas y los lirios se benefician de ella."

Según una norma de los jardineros, un porcentaje mayor de luz significa un porcentaje mayor de crecimiento. Por ello, los acristalamientos deben dejar pasar al menos un 85 por ciento y, si es posible, un porcentaje mayor de luz al interior del invernadero. Esta norma fracasa muchas veces debido al aislamiento, ya que éste siempre absorbe también la luz. Con PLEXIGLAS®, la transmisión de luz directa asciende a un 91 por ciento, situándose a la altura del vidrio simple. A ello se suma un alto porcentaje de luz UV, lo que hace que las plantas fanerógamas adquieran un color óptimo, a la vez que aumenta el tamaño de las flores.

La máxima de Len Busch Roses ha sido siempre ofrecer lo mejor al cliente. Y las innovaciones, el motor impulsor de su éxito. Len, el padre de Patrick, era famoso por su mente creativa y buscaba continuamente ideas innovadoras para, por una parte, reducir los costes y, por otra, aumentar la productividad. Ya en 1974 instaló una caldera de leña que suministraba agua caliente a la calefacción de los invernaderos. Y en 1984 fue uno de los primeros en equipar sus instalaciones con un sistema de ordenadores.

Sus herederos – por Len Busch ya han pasado cuatro generaciones – tampoco se quedan atrás. Como es natural, el sistema de calefacción se ha modernizado sustancialmente, pero se sigue basando en el principio de preparación de agua caliente con la caldera de leña: un método respetuoso con el medio ambiente en el que se queman restos de leña de la región. Así, Busch sigue sin depender mucho de los precios del petróleo y el gas. Y, en combinación con las planchas alveolares PLEXIGLAS®, se ve bien equipado para el futuro: "Podemos planificar bien nuestros costes con antelación, y no sólo en lo que concierne al suministro energético de nuestros invernaderos. Con PLEXIGLAS®, nos hemos decidido por un material sostenible porque tiene una larga vida útil, no amarillea y, por lo tanto, tampoco hay que sustituirlo, como ocurre con otros materiales."

De este modo, la quinta generación venidera de Len Busch Roses dispondrá de buenos requisitos para llevar al cliente de forma competitiva la más noble de las flores "made in Minnesota". 


También puede encontrar la historia sobre la reina de las macetas en la edición actual de Greenhouse Journal. Descargar PDF.

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